Por: Fernando Gutiérrez Coto.

Muy lejanos son los  días en que los paraiseños iban a nadar en aquellas aguas cristalinas y mansas del río Púcares que atraviesa el sur de Paraíso  y desemboca hasta el  valle de Ujarrás.

Hoy, el río esta ahogado en contaminación. Las causas son muchas como el mal funcionamiento de la planta de tratamiento municipal de aguas negras del distrito de Llanos de Santa Lucía y, también, la desconsideración de parte de esa vecindad que ha hecho  de este cauce, un receptor de aguas de aguas negras, plásticos, aparatos electrodomésticos, ropa vieja, camas, entre otros.

En verano, a las orillas del parque recreativo Laguna de doña Ana y del Liceo de Paraíso, el olor que emana es nauseabundo, pero no conocemos de acciones para paliar este grave problema ambiental y  ni de rescatar el río.

La falta de cultura ambiental, en toda su dimensión, algo similar con los vecinos de Las Margaritas y Santa Lucía, que tiene un predio que da a la Laguna, como basurero público dando muy mal aspecto a los visitantes de este centro de recreación ecológico.

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